“Escribir es una forma de aprender a ser libre”

La oportunidad de conocer a Mathias Enard te lleva a ser un tanto egoísta. Te gustaría llevártelo de cañas y preguntarle sin descanso por su experiencia, su técnica y sus ideas. Crear ese ambiente bohemio, en el cual parecen vivir los escritores. Estanterías llenas de libros, luces tenues, música en directo y humo, mucho humo. Pero la sala está llena de gente y el acto apunto de empezar. Esperas, pues, a que hable y entonces lo cuenta: cómo se hizo escritor.

Enard paseaba por las calles de una Barcelona otoñal mientras reflexionaba sobre los acontecimientos que habían tenido lugar horas antes. Un amigo escritor se iba de viaje y le invitó, junto con otros, a un encuentro en su casa. Cuando la velada estaba apunto de terminar, el amigo les deleitó contándoles una idea para una novela que nunca iba a escribir. “¡Derroche de ideas!” pensó Mathias. Le indignaba la gente que las tiraba a la basura igual que él hacía con los cigarrillos. De esos pensamientos nació un gran sentimiento de melancolía y tristeza, que le hizo dejar la novela y probar con la poesía, un género que no publicaría hasta este año.

Todo parecía indicar que iba a estudiar un máster en creación literaria y que éste le iba abrir las puertas a un futuro prometedor como poeta y, porqué no, a ser el nuevo García Mateos. Ciertas reticencias le llevaron a indagar en lo sórdido y lo luminoso, la ficción y la narración y la idea de rodearse de personajes ficticios. Reflexiones profundas que, sin ser demasiado consciente, le llevaron a hacerse narrador y dejar la poesía para otra ocasión. De ahí salió su tercer encuentro, dice, entre un tiempo y un espacio narrativo, una novela titulada Zona, traducida al español por Robert Juan-Cantavella. Ésta transcurre en post-it de colores con mucho orden y estructura, convertidos, más tarde, en la historia de un espía que viaja en tren a Roma. Con Brújula, en cambio, el recorrido no es geográfico, sino en el tiempo. Una noche de insomnio en el apartamento de Franz Ritter en Viena que hizo ganar al autor diez euros y el reconocimiento del premio Goncourt, claro.

Mathias Enard termina su discurso inaugural delante de las miradas de estudiantes de un máster en creación literaria. Una situación graciosa y algo peculiar, teniendo en cuenta que él nunca llegó a estudiar el suyo, pero quizás sea ahí donde resida la evolución de un escritor. Ponerse delante de mentes noveles deseosas de consejos, transmitirles tus anécdotas, experiencias y la idea que escribir es investigación, orden, paciencia, empeño, pero también  “una forma de aprender a ser libres”.

 

Fuente: Discurso inaugural de Mathias Enard para el Máster en Creación Literaria 2016-2017. Business School of Management, Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, 11 de octubre de 2016.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s