El olvido de la Plaza Mayor

El grisfoto2 de unas nubes espesas tapa la mitad del cielo de la Plaza Mayor de Madrid, pero hace un calor insoportable. La luz blanquecina, e incluso saturada en algunos momentos, permite aun vislumbrar las sombras de los paseantes. Desde un rincón observo algunas mentes perdidas que miran a su alrededor sin rumbo, intentando recordar el camino de vuelta a casa. Camareros que no saludan por educación, sino para vender un menú barato y sabroso (o eso dicen), niños que sabes que son hermanos porque visten iguales, abuelos que cruzan desconcertados la plaza, quizás aturdidos de tanto ajetreo.

foto1En una de las terrazas hay un grupo de chicos intentando hacerse un selfie “¡No cabemos todos! ¡Poneros más juntos! 1,2 y 3!”. En otra mesa, un hombre con muchos puntos de ser turista, lee el periódico, usa la tablet, bebe cerveza con la mano izquierda y sujeta el móvil con la derecha. Todo lo necesario para pasar unas vacaciones de desconexión.

Un curioso olor a comida me lleva hasta el centro de la plaza. Se ha montado una parada para promover los alimentos ecológicos. Regalan una muestra de pisto, una botella de aceite de oliva, una pequeña libreta y una especie de tupper redondo. La palabra gratis sale escrita en la sonrisa de aquellos que se acercan a curiosear y me es imposible pensar si toda esa gente siente interés en lo que se intenta promover aquí.

foto3Sin embargo, algo más profundo me llama la atención. Una atmósfera sombría trastoca mis pensamientos. Todo lo que veo está vacío de vida. No veo nada que me anime, que me incite a volver a mirar con detalle cada rincón de la plaza. Me parece ignorada por los turistas que pasan para hacerse una simple foto con el caballo, por los camareros que mientras sirven hablan por teléfono. Gente con prisa que esquiva hasta las moscas, otros están sentados en el suelo pidiendo limosna, otros, vestidos de personajes famosos, hacen el payaso por unos míseros euros. Me da pena quedarme con el sabor amargo de este día gris, un gris que oscurece la alegría de la plaza mayor y la aflige hasta verla relegada al olvido.

* Artículo escrito durante el Taller de Periodismo de Viajes de El País. Pueden verse los demás artículos en el mismo blog del taller.

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